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Encuestas, corte e intendentes: claves de la unificación de la elección en Provincia

30/01/2019  |  Politica  |  

Cuando el debate por un posible desdoblamiento empezaba a tomar fuerza, la confirmación de la gobernadora María Eugenia Vidal de que no dejará solo al presidente Mauricio Macri y unificará su elección con la nacional reabrió la discusión: ¿qué puede pasar ahora que van juntos? ¿Se repite la historia de 2015? ¿Cómo incide Cristina? En base a estos disparadores, pero sobre todo a estadísticas de encuestas y antecedentes históricos, Clarín plantea las claves que reinstaló el no desdoblamiento.

Hasta ahora, los escenarios que combinaban los nombres de Macri, Cristina y Vidal lo hacían con otra hipótesis ya descartada: que la gobernadora pudiera reemplazar al Presidente en una candidatura nacional. En esos planteos, en general en sondeos de todo el país, la mandataria bonaerense aparecía arriba de todos.

La duda ahora es qué pasará sólo en Provincia y con las boletas pegadas. Sobre todo en la crucial primera vuelta de octubre, cuando se define quién gobernará el distrito en los próximos cuatro años, en un comicio (el local) que no prevé balotaje.

Dentro de las encuestas de enero que adelantó este diario una tiene números puramente bonaerenses. Es la de Circuitos, una firma chica, que suele ser consultada por la izquierda porque mide a esta fuerza por separado. Y cuenta con un antecedente importante: acertó el orden y erró por poco los porcentajes del resultado de las legislativas provinciales de 2017.

En esta oportunidad, presentó un trabajo de 1.158 casos, relevados entre el 9 y el 14 de este mes, con un margen de error de +/- 3,5%.

Allí aparecen un par de datos interesantes: Vidal y Cristina tienen en Provincia una imagen similar (37,5% de positiva y 46,6% de negativa la primera; y 38,1% y 49,2% la segunda), y Macri viene debajo (31,1%y 59,7%).

Cuando se consulta por intención de voto, Circuitos hace una pregunta que junta a Macri con Vidal (¿como si fueran juntos en la boleta?) y luego a Cristina con otro referente K (Agustín Rossi). El dúo de Unidad Ciudadana queda arriba, pero por poco, casi dentro del margen de error: 32,4% a 30,7%.

Luego, acaso volviendo a la idea de que Vidal podía ir para la Presidencia, la mide en un mano a mano con Cristina. También a Macri, claro. Y allí, ambos dirigentes de Cambiemos quedan arriba. La gobernadora por mucho más (48,7% a 42%, contra 43,8% a 42,7%).

Por añadidura, vienen las preguntas: cuando compartan boleta, ¿Macri la tirará para abajo a Vidal? ¿Ella lo empujará a él hacia arriba? ¿Habrá corte de boleta?

Un consultor que trabaja para Unidad Ciudadana aporta dos datos muy interesantes. Uno, que no cree que esa diferencia en contra de Macri se manifieste en las urnas. "El voto real de Cambiemos es el de Vidal. Ahora la gente está enojada con Macri, pero si lo apurás, el que vota a Vidal terminará votando a Macri, sobre todo si está Cristina del otro lado".

El otro dato: "En enero, Cristina creció 3 o 4 puntos en Provincia, pero esto se tiene que confirmar en febrero. Enero es un mes que tiene 'sesgo' por las vacaciones. Puede ser que el votante K no se haya ido y por eso cuando llamás para encuestar lo encontrás en la casa y al de Cambiemos, no".

¿Ancla, catapulta o corte?

La duda se planteaba en el punto anterior: ¿cómo puede operar la relación de fuerzas entre Macri y Vidal? También uno podría sumar: ¿Y la de Cristina con su candidato a gobernador? 

El tema tiene un antecedente mediato, con un par de actores en común. En la primera vuelta de 2015, Macri perdió la presidencial en Provincia contra Daniel Scioli por 4,21 puntos (37,13% a 32,92%), mientras Vidal venció a Aníbal Fernández por 4,31 (39,49% contra 35,18%) para la gobernación. Se dio una coincidencia estadística muy particular: Vidal y Scioli sacaron ambos cerca de 3,4 millones de votos; y Macri y Aníbal se estacionaron en 3 millones. Como si se hubiesen invertido los compañeros de boleta. Pero muchos de esos 400 mil sufragios de diferencia hacia la candidata de Cambiemos, en realidad, más que de Aníbal vinieron del lado del Frente Renovador, que también sufrió un corte similar: Massa para presidente sacó 300 mil votos más que Solá para gobernador. Muchos optaron por la variante Massa/Vidal. En este sentido, las primarias suelen servir como ordenador. ¿Se repetirá?

Claro que ni Vidal ni Macri son los mismos de 2015 y entra en juego Cristina. Que también tiene un antecedente para mostrar: cuando combinó con Scioli en Provincia en 2007 y 2011 tuvieron porcentajes similares. Hubo muy poco corte de boleta ¿Ocurrirá lo mismo ahora con su candidato/a a gobernador/a? Cuidado: pese a cierto desprestigio actual, en aquellas oportunidades Scioli tenía hasta mejor imagen que la ex presidenta en el distrito. Ahora, según varios encuestadores, quien mejor representa el voto cristinista y sufriría menos fugas sería Axel Kicillof. Pero es justo el postulante que no quieren los intendentes del PJ.

El tercero en discordia y el juego de los intendentes

Por el antecedente de 2015, en el caso de la elección a gobernador también habrá que estar atento a los terceros en discordia. Hace cuatro años, la dupla Massa/Solá hizo una performance más que digna en la Provincia. Pero, por ahora, ese tercer espacio -Alternativa Federal-, tiene acotado despliegue nacional y nulo bonaerense. No hay un solo candidato que suene para acompañar eventualmente a Massa o Juan Manuel Urtubey como postulante a gobernador.

El único que sonó de arranque, Florencio Randazzo, con recorrido y buena imagen en el distrito, está en prudente silencio. No termina de digerir los fracasos de sus últimas dos apuestas electorales: en 2015 Cristina ni siquiera lo dejó competir para la presidencia y en 2017 terminó cuarto para senador. Acaso su único consuelo haya sido haber colaborado a la derrota de la ex presidenta contra Esteban Bullrich.

El regreso de la triple reelección

Aún falta mucho, pero si Alternativa Federal no logra ofrecer un candidato competitivo se puede profundizar la polarización entre Vidal y su rival kirchnerista. Esta tensión podría impulsar cortes de boleta.

También, como ya se planteó, será fundamental el rol de otro grupo clave en las elecciones bonaerenses: los intendentes. Con un aditamento este año. Por la reforma legislativa, todos podrán reelegir pero por única vez. Será a todo o nada. Y ya se sabe lo movedizos que pueden ser los jefes comunales cuando se juegan su propio pellejo. Puede abrirse un delivery de traiciones con tal de salvarse. El propio Néstor Kirchner lo sufrió en 2009. ¿Se animarán los intendentes macristas a repartir su boleta y la de Vidal con la de Cristina si les conviene? El circo aún no abrió. Pero se esperan funciones entretenidas. Ellos habían pedido desdoblar. 



Fuente: Clarín