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Mercosur: un buen momento de diálogo tras años de suspicacias

26/12/2017  |  OPINION  |  

El enfoque común para concluir un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea lo deja de manifiesto como el reconocimiento que el bloque regional debe salir del impasse y encierro económico de décadas. La impronta del Presidente argentino ha sido clave en la tendencia del Mercosur de embarcarse con mayor vitalidad en un proceso de mayor inserción al mundo y en negociaciones mega regionales que incluye a la Alianza del Pacífico. También en la afirmación del perfil de interacción estratégica del bloque con la redefinición del eje Buenos Aires-Brasilia sobre bases geopolíticas. La revitalización del acuerdo nuclear con Brasil para la construcción de un reactor nuclear multipropósito para producir radioisótopos, virtualmente paralizado desde el 2008, es un ejemplo concreto de los nuevos tiempos diplomáticos entre el Palacio San Martín e Itamaraty.

El Mercosur ha logrado revitalizarse y rescatar la vocación societaria original. Esto ha significado también el reconocimiento que necesita reducir vulnerabilidades y poner en marcha un regionalismo diferente y más acorde con los tiempos. El mundo comercial de hoy ya no es el mismo al de sus origines. Consecuentemente, es alentador que el Presidente de la Nación, en la intervención formal ante la Cumbre, haya enfatizado la intención de producir un salto cualitativo en las características del bloque y contribuir a diseñar un Mercosur del siglo XXI que tenga en cuenta la dinámica de cambios regionales y globales como la necesaria búsqueda de equilibrios. Esa visión es esencial para que el Mercosur recupere los beneficios inequívocos originales para todos los socios como los propósitos de los tratados fundacionales. Es hora de superar un largo período de frustraciones y consolidar, de una vez por todas, objetivos claros, concretos y metas estratégicamente alcanzables.

El realismo diplomático no puede ser más oportuno. La aceptación en Brasilia que el aislacionismo histórico del Mercosur va contra del desarrollo de los países miembros, es un dato regional inédito. Este enfoque implica reconocer que todos los países coexisten en un escenario donde la principal característica es la eterna lucha por el poder sea económico comercial o político o ambos. En ese mundo egocéntrico el Mercosur necesita empezar a desarrollar una inserción internacional de poder sustentada, entre otros, en el multilateralismo y en un comercio con reglas claras.

Es prometedor que el Mercosur tenga la intención de dejar de ser una sigla más en el vocabulario internacional o una sucesión de encuentros diplomáticos regulares de escaso contenido y dudosa trascendencia. Era hora que los cuatro socios fundacionales encarasen con determinación la realidad. Esto incluye la demorada negociación del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Ya el Mercosur presento una oferta sustantiva que abarca el 92% de su universo exportador. Le corresponde al viejo continente asumir con seriedad el último tramo para llegar a un buen puerto definitivo. Es de esperar que lo hagan con celeridad y responsabilidad en particular en lo que hace al capítulo de carne y combustibles.

El 2018 será clave en el diseño del Mercosur del siglo XXI. Las cartas y posibilidades potenciales están sobre la mesa y auspician un futuro regional más intenso y comprometido en resultados. La Cumbre de Brasilia ha sido testimonio de la nueva etapa como de la voluntad política de seguir inyectando diplomacia creativa en el proceso integrador.



Fuente: Cronista
Tags:  opinion mercosur