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Viene otro cambio cultural difícil: sacarle a los políticos el chupete del gasto público

26/12/2017  |  OPINION  |  

Pero en verdad, el Consenso Fiscal es la madre de todas las reformas. Con ese nombre, el Congreso le dio fuerza de ley al acuerdo histórico que firmaron la Nación y las provincias para ponerle un límite al crecimiento del sector público en la Argentina. Ese acuerdo dispara, además, la obligación de que tanto legislaturas como concejos deliberantes lleguen a sus propios consensos y revaliden este tipo de iniciativas. El gasto consolidado del Estado, que llegó a 45% del PBI en 2015, no podía seguir aumentando porque ese nivel ya lo había transformado prácticamente en inviable. En esta oportunidad la Casa Rosada y los gobernadores tomaron la histórica decisión de empezar a desandar ese camino.

Esta herramienta legal introduce, como punto de partida, una reformulación del Fondo del Conurbano. Ese marco legal había creado un flujo de ingresos a favor de las provincias (que trepó a $ 55.000 millones anuales), pero no creó una contraprestación eficiente. No hubo mejoras visible y generales en la educación, la salud o la justicia. Tampoco en la seguridad. Ni que hablar de la pobreza. Pero sí se elevó la presión tributaria para financiar este gasto.

Ahora llega el turno del ordenamiento. Las provincias se comprometieron a bajar Ingresos Brutos y Sellos. Al aprobarse la Ley de Responsabilidad Fiscal, también aceptan que su presupuesto no crezca por encima de la inflación. Lo que viene es la parte más difícil: para darle al Estado una organización más racional, antes hay que conseguir que todos los actores de la clase política provincial y municipal estén de acuerdo con este giro. Y sin hablar aún del tema previsional. Lograr este cambio cultural puede ser la herramienta más efectiva para prevenir futuras crisis económicas.



Fuente: cronista