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El Apocalipsis, o por qué con Greta no alcanza

13/01/2020  |  OPINION  |  

Aunque se necesitarán generaciones para apreciar las consecuencias del cambio climático en su totalidad, en el mientras tanto habrá muchos desastres temporarios y localizados. El Apocalipsis se convertirá en la nueva normalidad, y está ocurriendo ya frente a nuestros ojos”. Lo señaló Paul Krugman en The New York Times: los incendios que hoy se abaten sobre Australia, con sus catastróficas secuelas,- más de 6 millones de hectáreas arrasadas, 25 víctimas fatales, cerca de 2 mil casas destruidas, mil millones de animales muertos- son apenas uno de los episodios vinculados con una catástrofe infinitamente mayor acerca de la cual, como alerta el economista, el mundo aún no parece decidido a tomar conciencia. Peor aún, no sólo hay falta de respuesta sino, también decisiones y acciones que empeoran un estado de cosas ya por demás amenazante.

Tomando el caso australiano como disparador, la Oficina de Meteorología nacional ya alertaba, en noviembre del año pasado, que en 2019 se había registrado el segundo período de enero a octubre más cálido del país en los últimos 110 años. Con lo cual, advertían, había aumentado el número de días en que los incendios eran más factibles, asociado esto a la duración de la temporada de incendios y el cambio climático más baja humedad del suelo y dirección y velocidad del viento, de 60 a 80 km por hora en algunas comunidades. Y hay otro factor que destaca Krugman: al igual que Trump en Estados Unidos, el gobierno de Australia es un férreo promotor del uso de carbón, uno de los elementos más contaminantes del planeta.

Como quedó dicho, con ser el más reciente, el fenómeno que hoy sacude a Australia está lejos de ser aislado. Los datos asustan: la Declaración sobre el estado del clima mundial, confeccionada por científicos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) establece que la década que terminó en 2019 estuvo marcada por registros de calor excepcionales, retroceso de los hielos y crecidas del mar inéditas, multiplicado todo por las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por la actividad humana. Así, las temperaturas medias del lustro 2015-2019 y las del decenio 2010-2019 serán las más elevadas de las que hay registro,y 2019, el segundo año más cálido de la historia. Las concentraciones de dióxido de carbono alcanzaron el máximo histórico de 407,8 partes por millón en 2018 y siguieron aumentando en 2019. Los expertos coinciden en que las predicciones sobre el cambio climático, que hasta hace poco eran para un futuro que ningún contemporáneo alcanzaría a ver, ahora están aquí. La temperatura global promedio se calcula hoy en 1,1°C, un grado más que en los tiempos anteriores a la Revolución Industrial (1850-1900). “Las olas de calor y las inundaciones que solían producirse una vez cada 100 años son cada vez más frecuentes. Los efectos de ciclones tropicales de una intensidad devastadora se sienten desde las Bahamas hasta Japón, pasando por Mozambique, y los incendios forestales arrasan grandes zonas del Artico y Australia. Si no adoptamos medidas urgentes para combatir el cambio climático ahora, todo apunta a un aumento de la temperatura de más de 3°C de aquí a fines de siglo”, declaró Petteri Taalas, secretario general de la OMM.

Hay, también, efectos menos visibles pero igualmente graves. Se calcula, según la ONU, que siete millones de personas mueren cada año por la contaminación del aire con los mismos gases que provocan el cambio climático y que, en 2018, se incrementó en 220 millones la cantidad de mayores de 65 años sometidos a olas de calor, comparado con el promedio del período 1986-2005. Y hay más: la incidencia sobre el hambre en el mundo, y las migraciones. Lo explica Taalas: “Una de las principales consecuencias del cambio climático es que la configuración de las precipitaciones es más irregular. Eso pone en peligro el rendimiento de las cosechas y si además se tiene en cuenta el crecimiento demográfico, en el futuro los países vulnerables deberán afrontar considerables desafíos para velar por garantizar el acceso a la comida”. Son graves fenómenos climáticos también los que obligan a millones de personas a abandonar su tierra.

En los últimos tiempos, la voz de una adolescente, Greta Thunberg​, se hizo sentir fuerte con su prédica ecologista. Desde lo individual, todo lo que pueda hacerse para contrarrestar el cambio climático será más que bienvenido. Pero también claramente insuficiente si el mundo no se decide a mirar -Krugman dixit- el Apocalipsis ante sus ojos.



Fuente: clarin