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Trabajo práctico de educación sexual para chicos

11/11/2019  |  OPINION  |  

Domingo, plaza en Almagro. Padre, madre, nena de unos tres años. Hamaca. Mamá está atrás, se le caen las lágrimas, no hace ruido. Papá -los dos muy jóvenes- hace volar a la nena desde adelante. Una vez con un brazo, una vez con el otro. Cuando va con la derecha levanta bien el brazo y con una sonrisa le dice: "Te pego con esta", y bum, mueve la hamaca. Lo mismo un instante después, con la izquierda. "Te pego con esta, ahora te pego con esta, ahora te pego con esta". La nena no sabe si reírse o asustarse, mira raro, de repente suelta una carcajada, de repente mira hacia otro lado. "Soy más fuerte", le avisa -¿no es obvio?- y cada tanto le tira un cariñito, por algo que parece que pasó antes: "Llorona", le dice a la chiquita. Y se entusiasma: "Guanaca". Como para que sepa bien cuál es su lugar (la madre, se ve que lo está aprendiendo, por eso sigue llorando).

A pocos metros está la calesita. Música, banquitos, ya saben. "Tenías que ser mujer", se escucha una voz de hombre. Es el calesitero, el anfitrión, el que tiene la sortija. ¿Quién es la bruja a la que le habla? Una nena de unos siete años, abrazada a un caballito. Alguien le para el carro pero tampoco se trata de armar un momento horrible para todos, así que el calesitero sigue como si nada; la nena "aleccionada".

El nuevo Gobierno | Todo lo que hay que saber sobre la transición al 10 de diciembre. En el arenero, un nene trata de empujar el carrito de compras de una nena. Ninguno cumplió dos años, seguro. No hay caso, la nena no lo deja y el nene llora de manera desgarradora. La madre se lamenta: "Hace rato que quiere uno así, pero no lo le voy a comprar un carrito a un varón".

Violencia sin filtro e imposición del más retrógrado -hasta el más macho va al súper- rol de género. Escenas de la educación sexual de algunos chicos porteños, 2019.

 



Fuente: Clarin