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El femicidio también es cosa de nenas

07/10/2019  |  OPINION  |  

Para muchos, permanecer a salvo consiste en cerrar puertas y ventanas, y evitar los lugares peligrosos. Para otros no hay escapatoria, porque la amenaza de la violencia está detrás de esas puertas, ocultas a los ojos de los demás”. Ex Directora General de la Organización Mundial de la Salud, Gro Harlem Brundtland no conoció a Alma Jazmín Benítez Coronel. Sus palabras, sin embargo, describen con precisión quirúrgica el infierno al que estuvo sometida. Un infierno del que sólo la muerte logró arrancarla. Tenía apenas 3 años el 30 de enero de 2016 cuando su cuerpo empezó a decir basta. Ingresada en el hospital Iriarte de Quilmes murió a los pocos días. Su madre biológica, con quien Alma vivía junto a su padrastro, explicó que la nena se había caído de una mesa, golpeándose la cabeza. La autopsia revelaría una realidad muy diferente: se determinaron abusos reiterados y lesiones muy antiguas. El día en que fue internada había sido violada y brutalmente golpeada.

Tres años y ocho meses más tarde, la Justicia acaba de dar su veredicto: días pasados, en un fallo que se calificó como inédito, se consideró a Alma víctima de “femicidio infantil”. El padrastro, Daniel Manzanares, de 27 años, fue condenado a prisión perpetua y la madre, Yamila Coronel, de 23, a 12 años de cárcel, sentencia que quedará en suspenso hasta que sea convalidada por un tribunal superior. Para el Tribunal Oral Criminal 5, Manzanares fue autor de “homicidio agravado por su comisión contra una mujer cuando sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género en concurso real con abuso sexual con acceso carnal, agravado por la situación de convivencia”. En el caso de la madre se señaló “abandono de persona seguido de muerte, agravado por el vínculo”.

“Alma dormía en el piso, era constantemente golpeada y no la llevaban nunca al médico. Al hermano -hijo de Manzanares y de Coronel- lo vacunaban y a ella no. No se conoce otro fallo donde se haya aplicado la figura de femicidio infantil. En general vemos que la violencia de género se comete contra mujeres más grandes, pero en este caso había claramente componentes de que fue asesinada por su condición de mujer”, dijo María de los Angeles Attarián Mena, fiscal del caso, además de describir toda otra serie de tormentos infligidos a la nena, según consigna Télam..

“Las violencias en la infancia están mucho más naturalizadas que la violencia hacia adolescentes y mujeres adultas. Aunque las estadísticas muestran que las agresiones físicas y psicológicas en la primera infancia están dirigidas casi en iguales proporciones a niñas y niños, una perspectiva de género permite identificar la particular crueldad de casos como éste. Niñas castigadas por razones de género, sometidas a vejaciones que se explican como un crimen de odio hacia las niñas. La Justicia debe incorporar una perspectiva de género de manera urgente en relación con los derechos de la infancia”, expresó Natalia Gherardi, Directora ejecutiva de ELA (Equipo Latinoamericano de Justicia y Género) consultada por Clarín.

De las 278 muertes por violencia de género registradas en 2018 en todo el país por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema, 19 correspondieron a niñas: no habían cumplido 12 años al momento de ser asesinadas. Una publicación de Naciones Unidas identifica, entre los femicidios directos o activos, “las muertes de mujeres y niñas como resultado de violencia doméstica, ejercida por la pareja en el marco de una relación de intimidad o de convivencia”, y se consigna que las muertes de las niñas se producen generalmente en los escenarios íntimo o familiar, y sexual. En el primer caso, se habla de una situación de violencia contra la mujer que también se dirige contra los hijos e hijas. Y se dice que muchas veces la violencia contra ellas se ejerce de forma aún más brutal al identificar a las niñas con la madre.

Víctimas por partida doble, dos veces víctimas, resuenan las palabras de António Guterrez, Secretario General de la ONU: “Hasta que las mujeres y las niñas, que constituyen la mitad de la humanidad, vivan sin miedo, sin violencia y sin inseguridad diaria, no podemos afirmar realmente que vivimos en un mundo justo y equitativo”.



Fuente: Clarin